Cuenta la leyenda que una joven que nadaba en el río Gave, ahogándose, invocó a la virgen maría. Para socorrerla, la Santísima Virgen le tendió un ramo que le ayudó a llegar hasta la orilla. De esta narración nace la devoción a la virgen de Betharram, que lleva su nombre a partir de la composición de términos “beth” (hermoso) y “arram” (ramo), en dialecto bearnés (hermoso ramo).
Durante siete u ocho siglos la Virgen ha sido venerada en el santuario de Betharram bajo tres nombres muy conocidos:
1. NUESTRA SEÑORA DE LA ESTRELLA: unos pastores descubrieron en un matorral en llamas una Virgen reluciente de luz.
2. NUESTRA SEÑORA DEL CALVARIO: en julio de 1616, se erigió una gran cruz en la colina que domina el santuario. Dos meses después, una tormenta la destruyó. De ella resurgió envuelta en una luz cegadora… Durante doscientos años, el santuario será conocido como Nuestra Señora del Calvario.
3. NUESTRA SEÑORA DE BETHARRAM: a través de los siglos, y principalmente a través del siglo XVII, la Virgen prodiga aquí gracias y milagros. Según San Vicente de Paúl, Betharram es el segundo lugar de peregrinación del reino. Marca, arzobispo de París, cuenta ochenta y dos milagros entre 1620 y 1642: ciegos, paralíticos, cancerosos liberados de sus males, ahogados rescatados de las aguas, etc. En este marco, surge la historia de la joven que casi muere en el río Gave.
La revolución no dejó intacta a Betharram. Pero un santo, Miguel Garicoïts, le devolverá su vida y prosperidad. Se dedica, sobre todo, al servicio de los más pequeños y en particular se convierte en confidente de Bernadette Soubirous. Funda la congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón o Padres de Betharram, que hoy en día trabajan en catorce países.
«Según San Vicente De Paúl, Betharram es el segundo lugar de peregrinación del reino.»
San Miguel de Garicoits infundió con mucha ternura la devoción a la Virgen de Betharram. Durante su vida, predicó las grandezas de la Santísima Virgen y de su Inmaculado Corazón, propagando el rezo del santo rosario, el canto en las fiestas marianas y otras prácticas de piedad.
A la Virgen bella de la blanca estrella y de Betharram, amor, amor, gloria y bendición, amor, amor. En zarza abrazada lleno de temor Oh, Madre adorada, te encuentra el pastor. Virgen luminosa blanca, pura, hermosa, amor, amor. A la Virgen bella de la blanca estrella y de Betharram, amor, amor, gloria y bendición, amor, amor. Una niña un día, en Gave arroyo, tu mano, oh, María, ramo le tendió, el hermoso ramo Virgen a ti clamo, amor, amor. A la Virgen Bella de la blanca estrella y de Betharram, amor, amor, gloria y bendición, amor, amor.
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