Categorias: Memorias

1924: buenos augurios

El año empieza con una reciente tranquilidad en el país. Eso permitió que los pupilos del interior llegaran al colegio. Así, un centenar de alumnos nuevos empezaron las clases

El colegio sigue con su prestigio adquirido. Las diversas “congregaciones” funcionan con el ritmo adecuado y la Academia Literaria, que preside el P. Noutz, prepara un torneo literario.

El Centro “Estudios y Acción Social” ofreció un banquete en el colegio en homenaje a los exalumnos recién egresados de Medicina y Derecho. Fue presidido por el Sr. Carlos Balmelli.

En el mes de mayo aparecen algunas epidemias entre los alumnos, como viruelas, paperas, tos convulsa. La dirección del colegio toma las oportunas medidas y solo unos 20 alumnos faltan a las clases.

Semana Santa

Durante la Semana Santa, los padres, libres de actividades colegiales, van a celebrarla, ejerciendo su ministerio en la Recoleta, Luque, Mbuyapey, Clorinda, Emboscada, Valenzuela, Villa del Pilar y Villa de San Pedro.
Visita del Nuncio

El 8 de agosto llega de nuevo al colegio el Nuncio de Su Santidad, Mons. Beda di Cardinale. Llega además como representante del Papa para la transmisión del mando presidencial: asume el 15 de agosto Eligio Ayala. Por segunda vez flamean los colores de la Santa Sede sobre el colegio.

Una muchedumbre de católicos había acudido al puerto para recibirlo, esa noche del 8 de agosto; lo acompañan hasta la catedral, y el designado para darle la bienvenida fue el exalumno Dr. Emilio Aceval Palmerola. El 9 por la mañana le dan también la bienvenida los alumnos. Habló en nombre de ellos el joven Raúl Heisecke, de 6° curso.

El Nuncio ofreció, el 17 de agosto, un banquete, en el comedor del colegio, al clero de la capital y a católicos notables, numerosos exalumnos entre ellos. El Nuncio recibió numerosos agasajos, el último de ellos fue un acto de la Federación de la Juventud Católica, en que habló particularmente Carlos Pedretti, exalumno.

Movimiento de profesores

El movimiento de profesores fue bastante significativo. Llegó el Sr. Aguirre como encargado de 2° grado; el 1° contó con la presencia del Hno. Pedro Luis Lacrampe. El Hno. Monserrat, que había llegado al Paraguay en 1906 fue transladado al colegio San José de Buenos Aires.

Al fin de curso se celebró la tradicional distribución de premios, con una novedad: se darían diplomas en vez de medallas. Antes se imponía una medalla por cada premio. El premio de honor lo tuvo el joven y brillante Raúl Heisecke. El mismo alumno fue presentado a los exalumnos para la medalla de oro.

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