
Hoy día hay que considerar seriamente a la naturaleza en todos los emprendimientos agropecuarios, forestales y de grandes obras
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Guyra Paraguay se constituye como una organización referente mundial acerca de conjugar la conservación de la naturaleza con el desarrollo del país.
José Luis Cartes Yegros, es biólogo, profesor de ecología en la universidad católica, investigador categorizado en el Sistema Nacional de Investigadores Científicos del CONACYT, y en su papel de director ejecutivo de Guyra Paraguay, comenta acerca de un aspecto aún poco conocido en nuestro país: la necesidad e importancia de conservar nuestra fauna y flora.
Qué es y qué hace Guyra Paraguay?
Somos una asociación, una organización de conservación conformada por la gente que se preocupa por la conservación de la biodiversidad de nuestro querido país, pero también buscando generar conocimientos y herramientas para que nuestra sociedad pueda apoyar y participar de este noble objetivo.
Fuimos creado en 1997 como un grupo de observadores de aves, pero nos fuimos desarrollando y hoy día tenemos muchos proyectos en ejecución a través estamos conservando el 75% de las especies de aves del país. Hoy día tenemos actividades de apoyo a la ganadería en campos naturales, desarrollo rural con modelos agroforestales, más de 36.000 hectáreas de reservas naturales manejadas y conservadas, monitoreo y documentación usando tecnología satelital y herramientas de IA, campañas de cambio de comportamiento, investigaciones científicas, trabajos de adecuación a la nueva reglamentación de la UE con producción y venta de commodities, proyectos de desarrollo agroforestal con yerba mate y petit grain, y mucha investigación científica con la generación de libros y guías para conocer a la fauna y la flora de nuestro país.
¿Cómo ve hoy a la naturaleza paraguaya?
Nosotros somos un país muy particular gracias a nuestra ubicación geográfica, pues estamos en el límite de grandes y diferentes ecorregiones como el Chaco al oeste y el Bosque Atlántico al este. Ese factor, junto a la presencia de grandes ríos hacen que nuestra biodiversidad sea relativamente alta. Tenemos muchas especies amenazadas, es decir que sufren el riesgo de desaparecer si no tomamos acción, como el pájaro campana, el tagua, entre otros, y también existen especies de plantas y de fauna que son únicas en nuestro país. Lamentablemente, el aspecto de conservación de la naturaleza y de nuestros ecosistemas fue subrepresentada en nuestras planificaciones de desarrollo y por ello estamos teniendo muchos problemas de conservación. Por ejemplo, ya queda muy poco del Bosque Atlántico, y las otras ecorregiones necesitan tener un porcentaje adecuado de representación en áreas protegidas que deben mantener una conexión entre ellas, a modo de corredores biológicos. Entonces, debemos comprender que la pérdida de especies, y la degradación y pérdida de estos ecosistemas también repercute en una degradación de nuestro bienestar, pues afecta a servicios ecosistémicos esenciales como el ciclo del agua, la polinización, control de enfermedades, entre otros.
Pero la necesidad de producir y desarrollarse también es urgente en nuestro país
Sí claro, nosotros estamos plenamente conscientes de ello, incluso orgullosos porque producimos alimentos de alta calidad y energía limpia. Paraguay está en una excelente posición para poder ofrecer estos productos a mercados premium, que paguen bien por esa calidad de producto. Sin embargo, debemos ser conscientes de que los mercados se están volviendo cada vez más y más exigentes. Ya no se les puede vender los productos sin cumplir con normas y salvaguardas elevadas.
Tenemos el ejemplo de la comunidad europea, con la vigencia de su reglamento conocido como EUDR (UE 2023/1115), que establece la necesidad de que los productos comercializados estén libres de deforestación.
Eso tiene muchas implicancias y muchos amigos productores se quejan y rechazan esto, pero la verdad es que cada vez más las potencias mundiales comienzan a exigir más, incluso China, que hace diez años era como impensable que exija mucho, ahora está comenzando a elevar sus requisitos. Todo esto significa que nosotros debemos sentarnos a negociar, ya que no somos precisamente una potencia mundial ni tenemos la escala como para condicionar o exigir mucho. Debemos tomar muy seriamente la adecuación de nuestras actividades de desarrollo a lo que se denominan formas más amigables al ambiente, y tengan previsiones para minimizar o compensar sus impactos a la naturaleza.
Lastimosamente en vez de avanzar sobre esto, surgen posiciones polarizadas que cierran toda posibilidad de diálogo e intentan volver a décadas pasadas, como la revolución verde de los años 70, e intentando maquillar la situación ambiental, pero eso no va a ocurrir. Todos los mercados disponen de 10 veces más tecnologías que nosotros y saben muy bien lo que pasa. Entonces, si seguimos así lo que nos puede pasar es que perdamos competitividad y tengamos que vender nuestros excelentes productos a mercados secundarios que no pagan bien.
¿Pero qué se entiende como producción amigable a la naturaleza?
Básicamente es aplicar las medidas necesarias para que el manejo productivo alcance el menor impacto negativo posible, o incluso compensar esos impactos en otras áreas.
Así se conservan áreas naturales como reserva, como corredores biológicos, incluso hábitats de especies amenazadas de una forma directa o indirecta. Muchas empresas agrícolas, como la producción de arroz por ejemplo, dependiendo del manejo que aplican en sus cultivos pueden favorecer a muchas aves amenazadas y aves migratorias. Y el reconocimiento de ese esfuerzo puede darle un plus a su producción. Así también, lo mismo se puede aplicar en materia de ganadería y otros tipos de producción. Nosotros, por ejemplo, ya venimos trabajando desde el 2008 en lo que se conoce como La Alianza del Pastizal del Cono Sur, con nuestros socios de Argentina, Brasil y Uruguay. El objetivo de esta iniciativa es apoyar, asesorar e incentivar a la producción de carne bovina en campos naturales que conserven biodiversidad. Incluso en los países vecinos ya se cuenta con una marca de origen de la Alianza.
¿Entonces ustedes buscan que se les apoye económicamente? Hoy día hay toda una tendencia de imagen negativa sobre las ONG ¿Qué respondería ante eso?
Esa es una tendencia mundial, efectivamente. Nosotros no buscamos recibir beneficios “a cambio de algo”, pues eso no es ni ético ni correcto. Además, existen muchas organizaciones colegas y formas de cumplir con esos requisitos sin necesidad de nuestra participación. Pero sí ofrecemos nuestra capacidad técnica, científica y casi 30 años de experiencia en diversas áreas de acción en lo que respecta a la conservación de la biodiversidad en nuestro país.
Lamentablemente, nuestra imagen se vio impactada por organizaciones que también se hacen llamar ONG’s pero cuyo actuar fue ética y moralmente objetable, en especial algunas organizaciones ligadas a figuras políticas y que viven a expensas del dinero público. Nosotros no recibimos dinero público, salvo para realizar algunas investigaciones en los llamados del CONACYT, y trabajamos incansablemente en redes internacionales que nos respaldan. Por ejemplo, somos miembro de BirdLife International y de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que son las mayores redes de organizaciones conservacionistas del mundo.
Tenemos un trabajo acorde a estos estándares internacionales. Entonces consideramos que podemos aportar mucho al desarrollo de nuestro querido país, y es más, nuestra misma constitución nacional nos manda a participar activamente en el desarrollo e impulso de políticas públicas, y eso lo vamos a seguir haciendo.
¿Se puede decir que hay un futuro positivo?
Claro que sí! Siempre y cuando las cosas se hagan bien, vuelvo a insistir, nuestro país está en una posición privilegiada y con capacidad de ofrecer no solamente los mejores alimentos del mundo, sino también una naturaleza sana y cuidada.
Mucha gente del sector productivo lo saben muy bien y buscan respuestas a sus necesidades. Pero eso implica el trabajo conjunto, la discusión sana y constructiva y la necesidad de ir aplicando el concepto de la ecología adaptativa, es decir aplicar las medidas, evaluarlas y posteriormente corregirlas, ajustarlas a los fines esperados.
Trabajando solos es imposible. Ni la producción logrará adecuarse a los requisitos actuales, ni nosotros vamos a poder conservar la biodiversidad, porque hay un punto relevante que es muy cierto: la conservación de la biodiversidad en nuestro país depende exclusivamente de los campos privados. Los parques nacionales no podrán sobrevivir aislados, por eso necesitamos de un buen esquema productivo moderno, actual y que beneficie a todos.

